Superficie cultivada en El Salvador disminuye 18.2 % desde 2007, alerta Banco Central

Superficie cultivada en El Salvador disminuye 18.2 % desde 2007, alerta Banco Central

El área destinada a cultivos de maíz, frijol, maicillo y arroz en El Salvador ha disminuido un 18.2 % desde 2007, afectando a la mayoría de departamentos. El Ministerio de Agricultura busca revertir esta tendencia en 2026.

26 marzo 2026
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Entre los años 2007 y 2025, la superficie cultivada en El Salvador destinada a granos básicos como maíz, frijol, maicillo y arroz experimentó una reducción significativa del 18.2 %, según los datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR). Esta disminución representa una pérdida en términos absolutos de 99,457 manzanas, pasando de 545,631 manzanas en 2007 a 446,174 en 2025.

Este descenso en la superficie cultivada se refleja de forma generalizada en el territorio nacional, afectando a doce de los catorce departamentos del país. Los departamentos con las mayores caídas son La Paz, con un retroceso del 38.3 %; La Unión, que registra una disminución del 35.0 %; y Usulután, con un descenso del 30.9 %. También sobresalen las reducciones en La Libertad (-29.6 %),Cabañas (-29.8 %) y San Vicente (-23.5 %),evidenciando una tendencia sostenida al uso decreciente de tierras para la producción de estos cultivos básicos.

Variaciones territoriales en la superficie cultivada

Mientras la mayoría de departamentos presentan una disminución en la superficie cultivada, dos departamentos muestran un comportamiento inverso. Ahuachapán reportó un aumento del 14.0 % en el área dedicada a estos cultivos, y Sonsonate registró un crecimiento del 10.6 %. Estas excepciones podrían estar vinculadas a políticas locales, condiciones agroclimáticas favorables o iniciativas específicas para potenciar la producción agrícola en esas zonas.

La reducción generalizada de la superficie cultivada tiene implicaciones directas sobre la producción agrícola nacional, especialmente en la oferta de granos básicos que son fundamentales para la seguridad alimentaria y la economía rural del país.

Contexto y factores determinantes

La contracción en la superficie destinada a cultivos básicos puede estar influenciada por múltiples factores, entre ellos la migración del sector agrícola hacia actividades no agrícolas, la urbanización creciente, cambios en el uso de la tierra, y desafíos relacionados con la productividad y el acceso a recursos.

En El Salvador, la agricultura tradicional ha enfrentado retos estructurales como la fragmentación de tierras, la limitada mecanización, el acceso restringido a financiamiento y tecnologías modernas, así como los impactos del cambio climático que afectan la productividad y la estabilidad de los cultivos.

Proyecciones y estrategias del Ministerio de Agricultura y Ganadería

Ante esta situación, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha planteado ambiciosos objetivos para revertir la tendencia de reducción en la superficie cultivada. Para el año 2026, el MAG proyecta duplicar el área sembrada de frijol y maíz como parte de un programa orientado a incrementar la producción nacional de granos básicos, con el fin de fortalecer la oferta interna y mejorar la seguridad alimentaria.

En 2025, el área sembrada con estos cultivos alcanzó aproximadamente 20,000 manzanas, cifra que se espera ampliar considerablemente mediante la implementación de políticas de fomento agrícola, asistencia técnica y apoyo a pequeños y medianos productores.

Además, el Ministerio ha anunciado la incorporación de nuevos cultivos, como el sorgo, en etapas futuras del programa, con la intención de diversificar la producción agropecuaria y promover cultivos adaptados a condiciones climáticas variables y suelos con menor disponibilidad hídrica.

Importancia para la economía y la seguridad alimentaria

La agricultura sigue siendo una actividad crucial en El Salvador, tanto por su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) como por su papel en la generación de empleo en zonas rurales. La disminución en la superficie cultivada puede afectar la disponibilidad de granos básicos, encarecer costos para los consumidores y aumentar la dependencia de importaciones.

El fortalecimiento del sector agrícola es esencial para garantizar el acceso a alimentos básicos, mejorar los ingresos de los agricultores y contribuir a la estabilidad económica nacional. Por ello, los esfuerzos del MAG y otros actores relacionados son determinantes para enfrentar los retos actuales y futuros.

Perspectivas a mediano plazo

El panorama para la agricultura salvadoreña exige un enfoque integral que incluya modernización tecnológica, manejo sostenible de los recursos naturales, capacitación a productores y políticas públicas orientadas a incentivar la producción local.

La reducción del área cultivada evidencia la necesidad de diseñar estrategias que respondan a las particularidades regionales y promuevan un desarrollo rural más equilibrado y sostenible. De esta manera, se podrá garantizar la producción suficiente para abastecer el mercado interno y fortalecer la resiliencia del sector agrícola frente a desafíos climáticos y económicos.

En conclusión, la caída del 18.2 % en la superficie destinada a maíz, frijol, maicillo y arroz entre 2007 y 2025 representa un llamado a la acción para las autoridades y productores salvadoreños. La apuesta por aumentar la producción y diversificar cultivos en 2026 es un paso importante, pero requiere del compromiso multisectorial para consolidar un futuro agrícola viable y sostenible para El Salvador.

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