Tenchis Céliber pide apoyo a Presidente Bukele para rescatar la histórica iglesia de Candelaria
La popular Tenchis Céliber puso nuevamente la mirada sobre uno de los tesoros arquitectónicos menos conocidos de San Salvador: la iglesia Nuestra Señora de Candelaria, un templo de madera cargado de historia, fe y detalles que vale la pena descubrir en...
La popular Tenchis Céliber puso nuevamente la mirada sobre uno de los tesoros arquitectónicos menos conocidos de San Salvador: la iglesia Nuestra Señora de Candelaria, un templo de madera cargado de historia, fe y detalles que vale la pena descubrir en una ruta cultural por la capital.
Durante una visita al templo, el personaje interpretado por el comediante salvadoreño Julio Yúdice hizo un llamado al presidente Nayib Bukele para buscar una alternativa que permita apoyar la reconstrucción y mantenimiento de esta histórica iglesia. Yúdice ha dado vida a la Tenchis desde finales de los años noventa y el personaje se ha convertido en uno de los más reconocibles del entretenimiento salvadoreño.
“Señor Presidente, como salvadoreña le pediría (...) ayudarles a reconstruir y mantenerla”, expresó Tenchis durante su recorrido, haciendo énfasis en la importancia de conservar un inmueble que forma parte del patrimonio cultural del país.
Más allá del llamado, su visita abre una buena excusa para volver los ojos hacia Candelaria. Si te gustan esos rincones donde podés detenerte a ver madera tallada, arquitectura antigua y espacios que todavía conservan la memoria de la ciudad, esta iglesia merece entrar en tu lista.
Una iglesia que lleva más de dos siglos contando historias
La historia de la iglesia Nuestra Señora de Candelaria se remonta a 1816, por lo que el Ministerio de Cultura la identifica como la última iglesia construida durante la época colonial en San Salvador.
Pero el edificio que ves actualmente no es exactamente aquel primer templo. El terremoto de marzo de 1873 destruyó la construcción y obligó a levantarla nuevamente. La reconstrucción concluyó en 1879. Casi un siglo después, el 25 de julio de 1978, fue declarada Monumento Nacional mediante el Decreto Legislativo número 19.

Su arquitectura es una de las principales razones para visitarla. Tiene una planta rectangular dividida en tres naves y destaca por el abundante uso de madera, sus columnas, arcos y detalles decorativos. El conjunto combina influencias neoclásicas, románticas y neobarrocas y constituye una muestra poco común de las técnicas constructivas utilizadas después del terremoto de 1873.
Es de esos lugares donde vale la pena bajar el ritmo y observar. Fijate en las puertas, las columnas del pórtico, el trabajo del techo y la torre. No necesitás ser experto en arquitectura para apreciar que estás frente a una construcción muy diferente a los templos modernos.
Terremotos e inundaciones no han podido con Candelaria
La vida de esta iglesia también puede leerse como una historia de resistencia.
Además del terremoto que acabó con la primera edificación en 1873, Candelaria ha enfrentado otros desastres naturales. Una de las tragedias más recordadas ocurrió el 12 de junio de 1922, cuando el desbordamiento del río Acelhuate provocó una gran inundación que afectó Candelaria, La Vega, El Calvario y San Jacinto. Una cruz fue colocada posteriormente en los terrenos del templo en memoria de las víctimas.
Otro fuerte golpe llegó con el terremoto de octubre de 1986. El sismo dañó seriamente el templo y derribó su cúpula y parte de la nave principal, pese a que pocos años antes había pasado por trabajos de restauración.

El paso de las décadas también se nota en el inmueble. Fotografías y reportajes recientes han documentado deterioro en diferentes elementos exteriores, especialmente en sectores de madera, lámina y en la torre.
Por eso, hablar de Candelaria no es únicamente hablar de una iglesia. Es hablar de una pieza de la memoria urbana que ha sobrevivido mientras San Salvador cambiaba alrededor de ella.
Una parada cultural que podés sumar al Centro Histórico
La iglesia está ubicada sobre el bulevar Venezuela y la 2.ª avenida Sur, en el barrio Candelaria.
Eso permite convertir la visita en parte de un paseo cultural más amplio por esta zona de San Salvador. Podés dedicar una mañana a recorrer el Centro Histórico, conocer algunos de sus edificios emblemáticos y luego extender la ruta hacia Candelaria para descubrir una cara menos transitada de la historia capitalina.

La experiencia también tiene un componente religioso muy fuerte. Candelaria continúa siendo un espacio ligado a la feligresía católica y a una comunidad que, durante generaciones, ha encontrado allí un punto de reunión, oración y convivencia.
Si querés conocerla por dentro, lo recomendable es verificar previamente los horarios de apertura o celebraciones religiosas y recordar que, aunque también tiene enorme interés turístico y arquitectónico, sigue siendo un espacio de culto.
Un tesoro que vale la pena volver a mirar
La visita de Tenchis Céliber consiguió algo importante: poner de nuevo a Candelaria en la conversación.
Entre madera centenaria, terremotos, inundaciones, restauraciones y generaciones de feligreses, este templo sigue contando buena parte de la historia de San Salvador sin necesidad de grandes exhibiciones.
Así que la próxima vez que andés paseando por el corazón de la capital, extendé un poquito la ruta. Candelaria puede sorprenderte con otra forma de conocer San Salvador: una donde la arquitectura, la fe y la memoria se encuentran bajo el mismo techo.
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