Tendencias y destinos que impulsan el turismo en Latinoamérica durante Semana Santa 2026

Tendencias y destinos que impulsan el turismo en Latinoamérica durante Semana Santa 2026

Durante Semana Santa 2026, Latinoamérica experimenta un aumento significativo en desplazamientos, ocupación hotelera e ingresos turísticos, destacando el turismo interno y nuevos destinos enfocados en naturaleza y bienestar.

4 abril 2026
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La temporada de Semana Santa 2026 ha consolidado la importancia del turismo en Latinoamérica, evidenciando un notable incremento en los desplazamientos, la ocupación hotelera y los ingresos generados por esta actividad. Los datos preliminares confirman que, además de la tradicional afluencia de visitantes, se están consolidando tendencias como el crecimiento del turismo interno y el auge de destinos emergentes vinculados a experiencias relacionadas con la naturaleza y el bienestar.

Movimientos turísticos y cifras destacadas por país

En Brasil, un mercado clave para la región, se proyecta una ocupación hotelera del 78 % durante este período. Destacan especialmente destinos como las playas del norte de Río de Janeiro y las Cataratas del Iguazú, que continúan siendo atractivos turísticos de relevancia internacional. El estado de São Paulo, el más poblado del país, prevé ingresos turísticos por aproximadamente 505 millones de dólares. En el primer bimestre de 2026, Brasil recibió 2.6 millones de visitantes extranjeros, marcando una tendencia récord de crecimiento.

México espera la llegada de 4.03 millones de turistas, lo que representa un aumento del 2.6 % respecto al año anterior. La ocupación hotelera estimada es del 63.85 %, generando ingresos por gastos turísticos que rondan los 3,102 millones de dólares. En este contexto, Mérida, ubicada en el sureste del país, se posiciona como un destino emergente con un crecimiento interanual del 18.5 %.

Colombia prevé la movilización de más de 12 millones de viajeros, con un incremento del 7 % en el transporte terrestre y del 4 % en el aéreo. Estas cifras reflejan la consolidación del turismo interno como motor fundamental del sector en el país. Por su parte, Perú estima un impacto económico que oscila entre 220 y 261 millones de dólares, con 1.9 millones de viajeros y un gasto promedio por persona de aproximadamente 130 dólares, un 7.14 % superior al registrado en 2025, impulsado principalmente por el aumento en los costos de los servicios.

En Ecuador, se proyectan alrededor de 800,000 viajes, con una ocupación hotelera cercana al 45 % y un impacto económico estimado en 70 millones de dólares, superando los 54 millones obtenidos el año pasado. Argentina, por medio de la Asociación de Hoteles de Turismo, anticipa una ocupación favorable, especialmente en la región de la Patagonia, donde algunos destinos alcanzan una ocupación del 87 %, en sintonía con el movimiento de 2.7 millones de visitantes registrado en 2025.

Panamá espera ingresos turísticos entre 100 y 200 millones de dólares, con una ocupación hotelera mínima del 85 %. El Casco Antiguo de la capital panameña se perfila como un punto de atracción importante, con alrededor de 300,000 visitantes motivados por el turismo religioso. Venezuela proyecta una ocupación del 90 % en zonas turísticas clave como Nueva Esparta, que incluye las islas Margarita, Coche y Cubagua, anticipando un incremento superior al 20 % en comparación con la Semana Santa anterior y la movilización de 13 millones de personas.

En el contexto centroamericano, El Salvador espera recibir más de 145,000 turistas extranjeros, representando un aumento interanual del 4.3 %. El aporte económico de esta actividad se aproxima a un 10 % del Producto Interno Bruto (PIB). Costa Rica estima una ocupación hotelera del 75 %, con picos que alcanzan el 91 % en la región de Guanacaste.

Paraguay mantiene como principales atractivos turísticos de Semana Santa las misiones jesuíticas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1993, y el municipio de San Ignacio, en el departamento de Misiones, conocido por su tradicional procesión con antorchas de Tañarandy.

Tendencias que marcan la Semana Santa 2026 en Latinoamérica

Más allá de las cifras, este año la región evidencia cambios significativos en el comportamiento de los viajeros. El turismo interno se consolida como una tendencia dominante, sobre todo en países como Colombia, Venezuela y Paraguay. Este fenómeno responde a factores como el incremento en el costo de los viajes internacionales y la coyuntura económica que limita la movilidad hacia el extranjero.

Sin embargo, también se registra un repunte en los viajes internacionales hacia destinos regionales, por ejemplo Argentina, que presenta un crecimiento del 40 % en esta categoría. Este aumento está favorecido por el tipo de cambio y la búsqueda de opciones más económicas en países vecinos.

Por otro lado, el auge de destinos emergentes y experiencias diferenciadas gana terreno. México destaca por el crecimiento del turismo de bienestar y estética, con una proyección anual del 17 % hasta 2028. Ecuador y Costa Rica impulsan el turismo vinculado a la naturaleza, con énfasis en la Amazonía y destinos de montaña que atraen a visitantes interesados en el ecoturismo y actividades al aire libre.

Los eventos culturales y religiosos continúan siendo un atractivo consolidado. En Brasil, la representación teatral de la Pasión de Cristo en Nova Jerusalém, en el noreste del país, congrega miles de visitantes desde 1968. En ciudades como Quito y Antigua Guatemala, las procesiones tradicionales mantienen su relevancia turística durante esta temporada.

Puerto Rico también promueve el turismo religioso con iniciativas culturales, como el evento The Sounds of Puerto Rico: Worship Edition en San Juan, que integra música, cultura y entretenimiento para toda la familia, programado para el 5 de abril.

Desafíos y perspectivas en el sector turístico regional

A pesar del crecimiento observado, el sector turístico en Latinoamérica enfrenta retos importantes. En Chile, el aumento en los precios de los combustibles podría provocar una reducción de hasta el 25 % en las reservas hoteleras, con una ocupación proyectada del 56 % en destinos como Valparaíso, cifra inferior al año anterior. Estudios locales indican además que muchos viajeros planean reducir sus gastos durante el feriado, lo que apunta a un comportamiento más austero y selectivo.

En Bolivia, el impulso al turismo depende de medidas estructurales, tales como la flexibilización de visados y la promoción internacional, con el objetivo de ampliar el flujo de visitantes en los próximos años y fortalecer la competitividad del sector.

En conclusión, la Semana Santa 2026 confirma la importancia del turismo como motor económico en Latinoamérica, reflejando un panorama de crecimiento y transformación. La consolidación del turismo interno, la diversificación de destinos y experiencias, así como la recuperación y expansión de la actividad internacional, configuran un escenario dinámico que aporta al desarrollo sostenible de la región.

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