
Transportistas advierten riesgo de paro técnico por alza en precios del combustible en El Salvador
El sector del transporte público en El Salvador enfrenta una crisis por el aumento en los precios del combustible y atrasos en subsidios, lo que podría derivar en un paro técnico y reducción de rutas.
El sector del transporte público en El Salvador atraviesa una situación crítica debido al incremento sostenido en los precios de los combustibles, situación que amenaza con generar un paro técnico en el sector, advirtieron empresarios del rubro este martes 14 de abril.
De acuerdo con fuentes del sector, el aumento en los costos del diésel y la gasolina, que se ha intensificado desde el inicio del conflicto en Medio Oriente a inicios de marzo, está afectando gravemente la operatividad de las unidades de transporte de pasajeros. La situación se agrava por los retrasos en el pago de la compensación económica que el Gobierno otorga a cambio de mantener las tarifas vigentes.
Impacto del aumento en precios de combustibles
Según empresarios consultados, algunos bajo condición de anonimato, el subsidio gubernamental que reciben presenta un atraso de entre cinco y seis meses, lo que dificulta la cobertura de los costos operativos diarios. "El paro técnico se puede dar si el combustible sigue en el precio que está, porque los empresarios ya no podrán pagar esos costos. El combustible es la materia prima que necesitan los buses día a día, y si la compensación llega cada seis u ocho meses, no compensa los costos de operación", explicó una fuente del sector.
En este contexto, un paro técnico implica que los transportistas se vean obligados a retirar temporalmente las unidades de circulación porque no pueden cubrir los gastos, principalmente en combustible. "Cuando no hay dinero para diésel, no se puede sacar la unidad. Por eso se denomina paro técnico: porque los números no dan para seguir operando", detalló un representante del sector.
Aumento reciente en los precios de referencia
El lunes 13 de abril, la Dirección de Energía, Hidrocarburos y Minas anunció nuevos incrementos en los precios de referencia de los combustibles. El diésel, usado mayoritariamente por las unidades de transporte, aumentó $0.15 en la zona central y occidental del país, y $0.14 en la zona oriental, alcanzando un precio de $4.30 por galón.
Este incremento representa un nuevo desafío para las empresas del transporte. "Es posible que se llegue a un paro sistemático, donde las empresas y las rutas no puedan cubrir sus costos de funcionamiento. A partir de la próxima semana, se comenzará a evidenciar ese bajón", estimó una fuente cercana al sector.
Reducción en recorridos y riesgo para el mantenimiento
Guillermo Ramírez, empresario de transporte de la zona occidental, confirmó que los costos del combustible han obligado a reducir los recorridos de las unidades y que existe preocupación por la posibilidad de sacrificar el mantenimiento de los vehículos, lo que incrementaría el riesgo de accidentes.
"El costo de la gasolina nos está afectando drásticamente. Estamos reduciendo los recorridos y tememos que se vaya sacrificando el mantenimiento de las unidades, lo que puede derivar en accidentes. El impacto es grande", declaró Ramírez.
Pérdidas diarias y necesidades de pasajeros
Una fuente anónima del sector explicó que han realizado estimaciones sobre las pérdidas ocasionadas por el aumento del combustible. "Diariamente estamos perdiendo alrededor de $22 desde que comenzó el incremento en el diésel. Antes necesitábamos 500 pasajeros diarios para cubrir costos y obtener ganancias mínimas; ahora requerimos al menos 600 pasajeros y $120 para cubrir el día de trabajo", señaló.
Propuestas para mitigar la crisis
Lucio Vásquez, representante de la Mesa Nacional de Transporte (MNT),indicó que el análisis interno estima que la pérdida mensual por unidad es de aproximadamente $562. Según Vásquez, una unidad consume diariamente alrededor de 25 galones de diésel, aunque este consumo puede variar según el tráfico y la ruta.
En este marco, los transportistas han planteado dos propuestas al Gobierno para aliviar la crisis:
- Establecer un tope en el precio del combustible, sugiriendo un rango entre $2 y $2.50 por galón.
- Ajustar la tarifa del transporte público para reflejar los aumentos en los costos operativos.
"Queremos discutir estas propuestas con el Gobierno; no estamos cerrados a ninguna alternativa", agregó Vásquez.
Perspectiva económica y limitaciones gubernamentales
El economista Rafael Lemus explicó que el aumento en los precios del combustible tiene un efecto multiplicador sobre la economía, ya que la mayoría de bienes y servicios dependen del transporte para su distribución. El encarecimiento del combustible eleva los costos a lo largo de toda la cadena logística.
No obstante, Lemus señaló que el margen de acción del Gobierno para implementar medidas de contención de precios es limitado, especialmente considerando la experiencia de 2022 durante la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando el Estado incurrió en gastos que superaron los $500 millones para subsidiar el costo de la energía.
"Actualmente, el Gobierno no tiene la capacidad fiscal para repetir medidas de ese tipo, debido a restricciones presupuestarias y al acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI),que limita la expansión del gasto en subsidios", agregó el economista.
Además, destacó que un aumento en el gasto en subsidios no solo implicaría un alto costo fiscal, sino que también podría trasladar la carga financiera a las empresas de energía, complicando aún más la sostenibilidad del sistema.
Contexto nacional
El transporte público en El Salvador es un servicio esencial que conecta a miles de salvadoreños diariamente. La sostenibilidad financiera de este sector es crucial para garantizar la movilidad de la población, especialmente en un contexto económico desafiante.
Este escenario se suma a otras iniciativas recientes del Gobierno para modernizar el transporte, como la instalación de cámaras y sistemas GPS, así como la discusión sobre la ampliación de concesiones para mejorar el servicio.
La situación actual pone en evidencia la necesidad de un diálogo abierto y constructivo entre el sector privado y las autoridades para encontrar soluciones que permitan mantener la operatividad del transporte público sin afectar la economía de los usuarios ni la seguridad vial.
El desarrollo de políticas que atiendan el impacto de los precios internacionales del petróleo y los costos asociados será fundamental para evitar un paro técnico que afecte la movilidad y el bienestar de la población salvadoreña.
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