Un cálido y particular ofrecimiento en Pasaquina
En memoria de Jorge Alberto "Foxy" Gómez, colega destacado en el Oriente del país y ex futbolista del "CRO", fallecido durante el pasado fin de semana
Pasaquina jugaba su primera temporada en la Liga Mayor de Fútbol y era toda una sensación por cantidad de cosas en 2017. Para varios colegas acá en la capital, aquel campo de juego era bastante ajeno.
Entre ellos su servidor, quien se ilusionaba por su incursión primeriza a tierras pasaquinenses. En esos días la andaba rompiendo, como dicen en el Río de la Plata, un tal "Yuyu" Muñoz.
El histórico ariete panameño y máximo goleador histórico de nuestro circuito de privilegio, exhibía su pegada y experiencia en cada paso; situación que buscamos documentar como corresponde para nuestro extinto impreso.
Aquel camino deparó una aridez que no esperaba, pero que tampoco me era ajena. Luego de pasar por donde las famosas "Melitas" a engullir algo, el desvío a Gotera y varios kilómetros más nos deparaban sol, calor y mucho zacate seco, así como mala hierba.
Salimos de la calle principal para adentrarnos a una artería tan rústica, que parecía que lo sufrían hasta las mismísimas carretas tiradas por bueyes.
Lo rústico de aquello no era descuido, era puro compromiso para destruir neumáticos, rines, resortes, suspensiones, y por qué no, derramar alguna que otra bebida que algún osado fuese a ingerir de forma imprudente ante tan agreste relieve.
Árboles muriendo, árboles en pie sin vida, y algunos muy vivos a raíz de su adaptación a aquel inhóspito lugar bordeaban aquello que los más atrevidos osaban en llamar calle.
Tras algunos minutos de travesía, el trayecto mejoró para conducirnos a la cancha de San Sebastián, ahí a donde Pasaquina realizaba sus fechorías frente a sus allegados.

Un personaje entrañable
Nos llamó poderosamente la atención que Pasaquina es un sitio, en aquel entonces, bastante desolado. El día de juego todo el pueblo, si se le puede llamar así, se congregaba casi por completo en los precarios graderíos del recinto.
Una de las opciones más seguras para todo el sistema urinario, era ver parado el juego, ya que sentarse y achicharrar allá donde la espalda pierde su noble nombre, no era una opción para mí ni para muchas otras personas.
Al menos, alrededor de la cancha había un esmero por tener árboles que brindaran algo de frescura, sombra, y algo más, en los linderos del terreno de juego. Una deferencia que no pude esclarecer si fue hecha por la naturaleza o por la mano del hombre, que de vez en cuando le da la gana de preservar la salud del lugar a donde vive.
Llegamos un poco más de una hora antes en busca de las preciadas alineaciones, esas que son "a veces" anunciadas cinco o diez minutos antes de cada juego; una irresponsabilidad mayúscula que atrasa el oficio periodístico y que evidencia también la campante improvisación de los cuerpos técnicos.
A la espera de aquellos oncenos, el calor hacía lo suyo. Supongo que hacían unos 40 grados Celsius, en la sombra, a falta de la respectiva consulta que se certificara aquello.
Cuando buscaba instalarme bajo el preciado cobijo que un ente vegetal que fuese generoso desde sus hojas y ramas, me acerqué a un señor quien sentado aguardaba pacientemente con su radio al tanto de novedades y lo que hiciera falta; muy sereno e hidratándose.
Un colega, Irving Hernández, me presentó con "Foxy" Gómez, el hombre del que hablaba en el párrafo anterior. Muy agradable, amable, y educado, "Foxy" procedió a hacerme un particular ofrecimiento.
"Tenga, tome un poco para que se refresque", me invitó de forma muy atenta y honesta.
Me ofrecía café hirviendo que se mantenía a la temperatura "correcta", según él, para poder liquidar el calor que ya hacía estragos en mi organismo. Pensaba que ironizaba o que intentaba compartir algún peculiar gusto, pero no, "Foxy" hablaba muy en serio.
Me negué con afabilidad por varias razones: sólo tomo café antes del mediodía, no soy fan de la bebida, y, en lo particular, prefería socavar las altas temperaturas con aguas frías.
"¿No me cree? ¡Esto le caerá muy bien! ¡Es muy bueno para acabar con el calor!", insistió 'Foxy', mientras que yo permanecía firme en mi decisión de no beber aquel hirviente manjar para acabar con el calor corporal.
Llegó la hora del duelo y todo transcurrió con normalidad, Nicolás Muñoz volvió a hacer de las suyas y todo el periodismo deportivo presente admiraba de forma atónita cómo el panameño estiraba su carrera con talento y disciplina casi militares.
San Sebastián siempre me recordará a esas dos personas, a "Nico" negándose a fenecer, y a don "Foxy". Descanse en paz, otrora colega, que brille para usted la luz perpetua, paz y consuelo para sus allegados. Con todo mi aprecio y cariño.
Robbie
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